martes, 4 de mayo de 2010

Final de viaje

El avión sobrevuela los Andes. Los pasajeros se asoman a sus ventanillas para mirar las montañas, nieves eternas, valles, ríos y lagunas que se suceden a sus pies. Unos lo hacen ruidosamente. Son turistas, o lugareños que se comportan como tales. Se paran, sacan fotos, y comentan a viva voz el suceso. Otros lo hacen en silencio. Entre ellos hay chilenos y extranjeros. No se levantan de sus asientos: van inmersos en las ideas y sensaciones que se agolpan a la vista de la cordillera.

Se trata de un paisaje singular, que anuncia la llegada a un destino único. Y que, sin embargo, no es el mismo para todos.