miércoles, 13 de enero de 2010

Alumnos de ayer y de hoy

El otro día me encontré a la entrada de la Facultad con otro profesor de ésta, ya mayor. Al subir al ascensor, me dijo –“Ahí están los niños con sus papás”. Lo dijo con toda amabilidad, a propósito de los ex-alumnos de colegio que en ese momento se inscribían como estudiantes de Derecho. Le comenté que no dejaba de llamarme la atención que unos pocos años atrás, cuando me tocó realizar este trámite, habría sido impensable venir acompañado, a menos que fuera con la polola o con amigos. A la universidad se llegaba entonces como adulto, por más que fueran nuestros papás quienes siguieran costeándonos educación y mantención. Me señaló que en su época también habría sido impensable algo así, y que siempre se imaginó a las generaciones futuras como más maduras que las anteriores.

Pensando lo impensable nos bajamos del ascensor, y nos dirigimos cada uno a su oficina de la misma Facultad –que ya no es la misma. Para bien, y para mal.