domingo, 29 de mayo de 2011

Rankings universitarios

Hace unas semanas, entregué el siguiente texto para su publicación en la revista de difusión de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Habla sobre los rankings universitarios, y se titula como tal:

"El 2010 fue un buen año para la UC: lideró en todos los listados relevantes de universidades, tanto nacionales como internacionales. En el ranking mundial elaborado por la Universidad Jiao Tong de Shangai, empatamos con la Universidad de Chile. Ambas instituciones quedaron ubicadas entre los lugares 401 a 500 –ninguna otra universidad nacional fue incluida en dicho listado. Por su parte, en el ranking QS (antiguamente Times Higher Education Supplement-QS) la UC se situó 331 en el mundo, seguida por la Universidad de Chile en el lugar 367. Las otras universidades nacionales incluidas en este listado fueron las universidades de Santiago (dentro de las 501-550 mejores) y de Concepción (entre las 551-600), además de las universidades Federico Santa María, de Talca, Católica de Valparaíso, Austral, Adolfo Ibáñez y Diego Portales (todas en el grupo de las 601-700). En el área de las ciencias sociales del ranking QS, la UC volvió a estar primera entre los planteles chilenos, ocupando el lugar 283 -junto a la Universidad de Chile- entre las 300 mejores del mundo. No hubo más instituciones nacionales en ese listado. En los rankings nacionales, el resultado no fue distinto. La UC apareció primera en el listado de universidades chilenas preparado por la revista AméricaEconomía. Y en su listado de facultades de derecho, también fuimos la mejor el año pasado. Finalmente, en el ranking de la revista Qué Pasa del 2010, la UC nuevamente ocupó la primera ubicación entre las instituciones nacionales de educación superior, liderando asimismo su listado en el área de derecho.

Motivos para celebrar, entonces, tenemos –y muchos. Sin embargo, no se debe olvidar que los rankings simplifican realidades, en base a criterios que no siempre las reflejan con justicia. Esto produce distorsiones en sus resultados, lo que no puede ser de otro modo: ningún instrumento único podría dar cuenta, con precisión y equidad, de las distintas regiones geográficas y áreas del conocimiento hoy cubiertas por la educación superior. En mayor o menor medida, todos los rankings ya mencionados, adolecen de este problema. El de la Universidad Jiao Tong y el QS son los más antiguos y respetados a nivel internacional. Se publican en internet desde el 2003 y 2004, respectivamente, y ambos están dominados por las instituciones de educación superior de EEUU, cuyos cuantiosos recursos hacen muy difícil al resto de las universidades del mundo competir con ellas. A esta circunstancia se suma el hecho que los dos listados señalados privilegian la investigación científica en inglés, lo que explica que las universidades de otros países anglo-parlantes, como el Reino Unido, Canadá y Australia, también ocupen buenos lugares en ellos.

A pesar de sus defectos, los rankings chino y británico han prestado un importante servicio a la educación superior en Asia, Europa y América Latina. Las universidades de estas regiones se han visto forzadas a reformular sus estrategias de desarrollo, invirtiendo más en investigación; fomentando los estudios de postgrado entre sus profesores, preferentemente de doctorado; ampliando y mejorando la infraestructura física; y abriéndose al exterior, a través de diversos programas de intercambio académico. Los asiáticos decidieron hace años competir de igual a igual con las universidades de habla inglesa, por lo que no es raro encontrar hoy instituciones chinas, japonesas o indias entre las mejores del mundo. Las universidades europeas, golpeadas en su ego desde las primeras ediciones de los rankings de Jiao Tong y QS, también han tomado cartas en el asunto. A las universidades británicas ubicadas en los primeros lugares de cada listado, se han ido sumando progresivamente instituciones de Europa occidental, más que nada de la zona centro-norte. Y en cuanto a América Latina, los mejores planteles en ambos rankings han sido generalmente instituciones públicas gigantescas, como la Universidad Autónoma de México, la Universidad de São Paulo, o la Universidad de Buenos Aires. Hasta el momento: ya que no sorprendería que esta situación empezara a cambiar.

Pero no sólo los rankings internacionales tienen vicios y virtudes. En el caso de los elaborados en Chile, el de la revista Qué Pasa privilegia en exceso el prestigio de las universidades, según lo perciben empleadores principalmente de Santiago, lo que perjudica a las buenas instituciones de regiones. Aunque se han hecho esfuerzos por moderar esta distorsión en sus últimas ediciones, el efecto persiste en su conjunto. El ranking de AméricaEconomía, en cambio, utiliza criterios más objetivos, como porcentaje de docentes de tiempo completo, y con doctorado; puntaje en la Prueba de Selección Universitaria de los alumnos matriculados; áreas acreditadas, etc. Por lo mismo, simplifica mejor la realidad de la educación superior en nuestro país –lo que no significa que la refleje tal como es. Así y todo, ambos listados han ayudado a transparentar la información disponible sobre las universidades chilenas. En la competencia por subir en estos rankings, las autoridades que manejan las universidades nacionales han debido asumir que no basta la simple reinversión en infraestructura física, teniendo que destinar recursos al fomento de una investigación de calidad, y la mantención de un profesorado calificado y productivo.

Si bien los rankings universitarios han ayudado al desarrollo de la educación superior, siguen siendo indicadores generales, que a lo más sirven como términos de referencia. Por tanto, no son ni pretenden ser la última palabra respecto de la calidad de la educación impartida, o de la investigación realizada, en una universidad incluida en un listado, o excluida de éste. Al ser indicadores generales, lo que mejor reflejan los rankings son las tendencias que se manifiestan a lo largo de los años –y esto lo hacen bastante bien. Desde ese punto de vista, la UC y su Facultad de Derecho pueden estar legítimamente orgullosas de los puestos ocupados. Nuestra universidad fue incluida por primera vez en un ranking internacional en el 2005, en concreto en el elaborado conjuntamente por el Times Higher Education Supplement y QS. En esa oportunidad, ocupamos el tercer mejor lugar entre las universidades latinoamericanas listadas. El 2006 volvimos a ser la primera universidad chilena mencionada en dicho ranking, y nos ubicamos como segunda entre las latinoamericanas. Los años siguientes, la UC mantuvo su lugar en los listados publicados por THES-QS: primera entre las chilenas el 2007, 2008 y 2009; cuarta entre las latinoamericanas el 2007 y 2008, y tercera en la región el 2009.

En el primer ranking del área de ciencias sociales, elaborado por THES-QS el 2007, la UC fue la única institución nacional incluida entre las 300 mejores del mundo, y se ubicó en el cuarto lugar entre las universidades de Latinoamérica. Los años posteriores hemos seguido ocupando las posiciones señaladas, con la salvedad que el 2009 la Universidad de Chile ingresó a este ranking de ciencias sociales, quedando segunda entre las universidades chilenas. El 2010, la UC quedó sexta entre las instituciones latinoamericanas listadas por QS en su ranking general, y quinta en su listado de ciencias sociales. Respecto del ranking publicado por la Universidad Jiao Tong, la UC entró por primera vez a éste el 2007, como primera entre las instituciones nacionales, junto a la Universidad de Chile. La UC mantuvo su lugar el 2008 y el 2009: el año pasado volvimos a ocupar el mismo puesto.

En los rankings nacionales, los buenos resultados obtenidos por la UC también han sido constantes. La revista Qué Pasa realizó el primero de estos listados el 2000. Ese año, la UC lideró en el ranking general, y desde entonces nuestra universidad ha ocupado invariablemente el primer lugar en este listado anual. Qué Pasa hizo su primer ranking específico por carreras el 2001. En el área de derecho, nuestra Facultad ocupó el segundo puesto en esa oportunidad, lo cual se siguió repitiendo hasta el 2006, cuando pasamos al primer lugar. Aun cuando el 2008 volvimos al segundo puesto, a contar del 2009 no hemos bajado del primero. Al igual que en su ranking general, la revista Qué Pasa únicamente mide el prestigio de las facultades de derecho allí mencionadas. La medición de AméricaEconomía por carreras es, por tanto, nuevamente más objetiva que la de Qué Pasa, pues considera aspectos como la calidad de alumnos y docentes, índices de investigación e internacionalización, la oferta de postgrado respectiva, y la infraestructura a disposición de estudiantes y profesores. La primera versión de este listado fue publicada el 2009, y la UC ocupó el segundo lugar de su ranking general, al igual que nuestra Facultad en el área de derecho. El 2010 lideramos en ambos listados.

Ésa es, justamente, la tendencia que debemos mantener. Lograrlo es trabajo de todos: autoridades, profesores, estudiantes de pre y postgrado, personal administrativo, y ex alumnos. Nos queda todavía mucho por hacer en docencia y en extensión, y particularmente en investigación, para que nuestra universidad se sitúe entre las mejores del mundo. Gracias a Dios, vamos bien encaminados".